3–5 años · 15 minutos. Edad y duración orientativas; adapta el ritmo a quienes participan.
Un oso llega a un bosque con un paraguas rojo. ¿Qué podría pasar? Con tres dibujos podéis iniciar una historia que cambie cada vez. Este juego para inventar cuentos de 3 a 5 años propone conversar y dibujar; no hace falta que el niño lea ni escriba.
Preparad tres tarjetas grandes
Doblad una hoja en tres partes o utilizad tres cartones grandes. Dibujad un personaje, un lugar y un objeto. El dibujo puede ser muy sencillo: un círculo con orejas ya puede representar al oso. Un adulto se encarga de recortar si hace falta; también podéis dejar la hoja sin cortar.
El juego parte de nuestra propia combinación de tarjetas. Como referencia educativa, NAEYC invita a las familias a dar espacio a los relatos de los niños y a recogerlos con dibujos o escritura del adulto.
Una ronda, cinco pasos
- Elegid protagonista. Preguntad cómo se llama y aceptad el nombre que proponga el niño.
- Situadlo. Mostrad la tarjeta del lugar: «¿Qué hace aquí?».
- Añadid la sorpresa. Introducid el objeto sin exigir una respuesta correcta: «Ha encontrado esto. ¿Para qué lo usará?».
- Buscad un final. Podéis ayudar con «¿Y después?» o «¿Cómo terminó?».
- Guardad la historia. Escribid una frase que haya dicho el niño y dejadle ilustrarla. Leedla juntos al terminar.
Un ejemplo para romper el hielo
Historia inventada para este juego: «Oso Bruno quería ir a merendar al bosque. Empezó a llover y abrió su paraguas rojo. Debajo cabía también su amiga ardilla. Merendaron juntos y esperaron a que saliera el sol».
Ahora cambiad solo una tarjeta. Si el lugar es una playa, el paraguas puede dar sombra. Si aparece una caja, quizá sirva para transportar la merienda. No corrijáis la fantasía: una caja que vuela también puede formar parte del cuento.
Si contar todavía cuesta
Ofreced dos opciones: «¿El oso corre o descansa?». El niño puede señalar y el adulto pone palabras. Otra posibilidad es que cada persona aporte una frase. Si la historia se queda en una única acción, dibujadla y dad la ronda por terminada.
Para quien ya disfruta narrando, añadid una tarjeta de emoción: sorpresa, alegría o enfado. Pedid que explique por qué el personaje se siente así, sin imponer una moraleja.
Qué observar al terminar
Escuchad si el niño conecta dos acciones, describe un objeto o recupera una palabra del relato. Son pistas para elegir la siguiente ronda, no una prueba de desarrollo ni una comparación con otros niños. Podéis acabar repitiendo su frase favorita con otra voz.
Para seguir aprendiendo
Fotografía y referencias
Fotografía de referencia: Horia Varlan from Bucharest, Romania; archivo original en Wikimedia Commons; CC BY 2.0. Versión de Wikimedia a 1200 px cuando está disponible; sin edición de contenido. Las tarjetas pueden recortar con CSS. Las adaptaciones conservan la licencia original. No es una fotografía de la actividad realizada por nuestra redacción.
- NAEYC: Everyone Can Be a Storyteller: Orientación para acompañar la narración oral en familia. La combinación de tarjetas y el cuento de Bruno son una propuesta editorial original.
